Dulces sombras
Para Cristina Desperté temprano, la luz del alba no se atrevía a surcar el cielo pero la densa oscuridad de la noche se había diseminado con los luceros que anteceden los matices del amanecer. De pronto, en los claros de mi piel se hace tangible el calor que desprende tu palpitar y decido buscar tu presencia bajo mis sábanas. Cierro los ojos, los aprieto fuerte, forzando a la realidad a despejarse, para darle paso a tu silueta que se forma con las nubes de mis pensamientos. Respiro lento, como si en cada toma de aire esperara encontrar tu aliento despacio, te encuentro, encuentro tus labios en la oscuridad esos labios carnosos que recorren primero mi cuello esos labios que anteceden a tus manos sujetándome fuerte por la espalda esas manos que recorren mi piel desnuda esa piel que se humecta tras el paso de tu lengua esa lengua que se encuentra dulcemente con mi boca, esa boca que te desea ferviente. El alba aún no aparece, mis ojos cerrados recorren tu silueta...